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TENER Y SER : El docu del joven cineasta valenciano, Gaspar Pomares

Domingo 23 de septiembre de 2007 por Tómas Bataller

¿Quién es Gaspar Pomares?

Ufff!, muy buena pregunta. La verdad es que no sabría muy bien qué contestar. En el último año he vivido una serie de cambios a nivel personal muy importantes, y la verdad es que he tenido que plantearme muchas cosas en todos los sentidos. Como te comentaba, es muy difícil, sólo tengo 25 años, pero estoy en un momento en el que me toca luchar entre lo que realmente me gustaría ser, y lo que creo que desgraciadamente me tocará ser.

¿Cómo aprendiste tu trabajo de cineasta?

Hasta hace un año, que empecé la Licenciatura de Comunicación Audiovisual, nunca antes había estudiado cine, quitando algún curso de pocas horas. Con esto quiero decir que cuando inicié el rodaje de Tener y ser todo lo que sabía sobre el cine, únicamente lo había aprendido de todas las películas que había visto y de la pasión que sentía, sobre todo, hacia el documental. Por lo que respecta a la técnica, en el sentido de saber como se maneja una videocámara o como funciona un determinado software que nos sirva para editar, bien, gracias a la tan nombrada revolución digital, conocer y llegar a controlar todas estas técnicas a nivel profesional es relativamente fácil, no hace falta una formación específica. Toda esta técnica también la aprendía por mi cuenta.

¿Cuáles son tus referencias cinematográficas?

Cuando empecé a gestar Tener y ser hacía unos meses que había terminado de rodar mi anterior trabajo, pero no me sentía satisfecho: fue un corto de ficción subvencionado, con un equipo de más de 20 personas, en donde todo esta muy controlado, y los actores no podía ni saltarse una coma… Fue entonces cuando empecé a descubrir una serie de películas y realizadores en particular: En construcción de José Luís Guerín, El sol del membrillo de Víctor Erice, y gran parte de la filmografía del iraní Abbas Kiarostami. Pero también empecé a devorar y leer con mucho entusiasmo los escritos de Dziga Vertov y sus teorías acerca del Cine-Ojo. Fue entonces cuando me di cuenta que lo que realmente me apetecía hacer era una película en la que no fuera necesario un guión previo, ni un complejo equipo de producción (como así fue en mi anterior trabajo), sólo un hecho concreto que rodar, al que acercarme sin ninguna idea preconcebida y que poco a poco, a base ir conviviendo con una realidad en particular, ir viendo como nacía la película.

En la redacción nos ha gustado el título Tener y ser, ¿nos puede contar de dónde viene este título?

Por un lado, hay un evidente guiño cinéfilo a la película de Nicolas Philibert Être et avoir, pero por otro (y aquí se encuentra para mi el verdadero sentido del título) hay un mensaje muy directo con la situación que viven los protagonistas de mi película. Tener y ser denuncia el desamparo que sufre un matrimonio de ancianos que después de vivir 43 años en la misma casa son obligados a abandonarla, sin que se les ofrezca una solución. Este hecho me impactó, lo mejores años de su vida, aquellos que habían dedicado a formar una familia y criar a sus hijos, los habían vivido en esta casa, y un día, de repente, sienten que los van a echar a la calle, y todo lo que antes habían vivido lo podían perder. Con el título, y con aquello que se narra en la película, planteo un poco la idea de que nuestro presente, esta especie de torbellino neoliberal, nos obliga a ser en tanto tenemos cosas, pero a la vez, tampoco tenemos la seguridad de ser dueños de nosotros mismos, porque siempre habrá algo o alguien que nos pueda vapulear y controlar, bien sea una constructora, el partido político de turno, etc. Por ejemplo, me da auténtico pavor la fragilidad de la economía actual, todo en manos de los juegos de las bolsas, y de unos flujos de capitales que no sé sabe bien como se pueden controlar, o como funcionarán. Lógicamente, Tener y ser no trata la economía a una escala tan global, pero creo que sí muestra un ejemplo muy concreto, muy particular, de esta indefensión del individuo en el actual marco neoliberal.

¿Cómo te surgió el tema de Tener y ser?, ¿cómo conociste a esta pareja?

Algo tan sencillo y tan poco original como leer un periódico. Fue entonces cuando conocí el caso de José y Manuela, los protagonistas de Tener y ser. El titular de la noticia venía a decir que “un matrimonio recurre los 180 euros que les dan por su casa”. Ya de partida, esta frase me llamo la atención, y tras leer la noticia fui conociendo su situación particular, el tiempo que hacía que vivían en su casa, el abuso que se estaba cometiendo, etc. Entonces tuve la necesidad de conocer más a fondo este caso, pero también de rodar, de hacer una película acerca de su situación.

¿Cuándo les propusiste el rodaje, cuáles fueron sus reacciones?

He de reconocer que tuve mucha suerte con José y Manuela, que siempre se mostraron muy cordiales y en ningún momento me ofrecieron ningún inconveniente. La verdad es que mi punto de partida no era fácil: un desconocido te pide que le dejes entrar en tu casa, para filmar tu vida cotidiana en una situación tan difícil. Sin duda, este punto me demostró la calidad humana de estas dos personas.

¿Cuánto tiempo duró el rodaje de Tener y ser?

Cinco meses, fueron los últimos cinco meses que pasaron José y Manuela en su casa antes de la demolición. Para mi era fundamental no estar agobiado por los plazos, simplemente grabar el tiempo que hiciese falta. Se debe tener en cuenta que planteé el rodaje sin ninguna idea de partida, ningún guión, lo único que tenía claro era dejar testimonio de la vida cotidiana de José y Manuela en todo esta ambiente de obras y abusos, que ellos fueran los auténticos protagonistas. Mi intención era tan sencilla como ir con mi cámara a la casa de José y Manuela, y filmar esperando a ver lo que la realidad podía ofrecerme. Por ello, era necesario que se creara una complicidad entre el matrimonio y yo, y ésta sólo podía surgir después de pasar mucho tiempo conviviendo ellos conmigo y yo con ellos, no sólo para que yo conociera mejor dónde y qué grabar, sino también para que José y Manuela perdieran el miedo ante la cámara y se mostraran tal y como eran. Sé que en el mundo del cine capturar la realidad tal cual es imposible, pero la última secuencia de Tener y ser creo que es el ejemplo más claro de la complicidad que surgió entre nosotros tres, y quitando la presencia de un plano o un encuadre en particular, parece como si no hubiese cámara.

¿Fue difícil el rodaje?

Sí, lo recuerdo particularmente difícil, pero desde un punto de vista emocional. El rodaje fue una experiencia muy intensa y muy compleja. Rodar de esta manera tan particular, sin aprioris, sin guión, sin producción, tenía muchos riesgos. Si quería rodar sin guión, mostrar su vida cotidiana, como ya he indicado, tenía que implicarme emocionalmente, y claro, yo conviví con ellos durante cinco meses, que además fueron los más difíciles de su vida, y todo esa progresiva derrota que ellos iban experimentando, de alguna manera también la iba viviendo yo. Pero bien, sinceramente no creo que hubiese habido otra otra manera de afrontar el rodaje, sí lo que realmente quería era que ellos fueran los verdaderos protagonistas.

¿Cómo te fue el montaje?, ¿duró mucho?

El montaje duró cerca de un año. Éste fue el proceso, desde un punto de vista más cinematográfico, más complejo. Tras cinco meses de rodaje contaba con unas 24 horas de material bruto. Entonces tocaba ver varias veces este material, hacer muchas anotaciones, y ver que sentido se le podía dar, cómo se podía ordenar todo ese amasijo de imágenes siguiendo un poco las emociones e intenciones experimentadas durante el rodaje.

¿Cómo reaccionaron los protagonistas tras la proyección?

Les gustó bastante, y les sorprendió mucho. Lo que les ofrecía era una propuesta muy diferente de lo que ellos esperaban, creo que para ellos fue como verse en un espejo. Pero también fue emocionalmente muy intenso, de repente volvieron a esos últimos cinco meses tan duros, pero además vieron la casa que ya no estaba en pie, y como había cambiado tanto ese lugar en tan poco tiempo. De esa primera proyección con los protagonistas se me quedó marcada la frase de Manuela tras la proyección, vino a decir que “Tener y ser sería un recuerdo que tendrían sus hijos de todo lo que han vivido cuando ella muriera”. Fue una frase que me emocionó mucho, porque jugaba con esa idea fatal del cine y la memoria, de la capacidad del cine para congelar el tiempo y convertirse en un testimonio casi imperturbable. Además, a los pocos meses, esta frase tomó aún una fatalidad mayor, porque falleció Manuela víctima de una salud muy débil, que sin duda se agravó todavía más por todo lo que le tocó vivir.

¿Hoy día cómo vive esta pareja?

El caso de José y Manuela es un lamentable ejemplo de como en una supuesta democracia no hay una igualdad, y si la hay, ésta puede terminar devorada por toda la burocracia. En estos momentos, todavía no se ha llegado a una solución, José vive con una de sus hijas, y Manuela, como ya he indicado, ha fallecido. El caso de Manuela, particularmente para mi es alarmante, es una persona, como ella me decía, que nunca tuvo un motivo de alegría en su vida, y además, tenía problemas de salud muy graves, era diabética y con un corazón muy delicado. Estoy seguro que su salud empeoró por todo lo que le tocó vivir. Pero además me parece lamentable que después de todo lo que le ha sufrido en su vida, que no haya tenido la oportunidad de morir, al menos conociendo si tenía razón o no respecto de su casa… Para mi tanto el caso de José y Manuela, como otros tantos tan parecidos, es de sentido humano: algo le debe corresponder a unas personas que pueden demostrar que llevan 43 años viviendo en la misma casa, y no esperar a que la burocracia engulla las ilusiones y cometa errores irreparables como el fallecimiento de Manuela.

¿Qué proyecto nuevo te gustaría rodar?

Tengo algunas ideas, un par para documentales, y también un guión de ficción. Lo que pasa es que en estos momentos, por circunstancias vitales y personales, no sé si podría embarcarme en un proyecto de las características de Tener y ser. Bueno, embarcarme si que podría, pero necesito buscar financiación, y eso es una de las cosas más difíciles. Nada nuevo en el mundo del cine…

¿En qué trabajas actualmente?

Si te refieres a qué hago para vivir, bueno, soy free-lance dentro del mundo editorial, actividad que compagino con una beca de investigación. Si te refieres a un proyecto más concreto dentro del mundo del cine, llevo entre manos esas tres ideas que comentaba en la pregunta anterior. Espero poder iniciar alguna de ellas a lo largo del próximo curso.

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